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viernes, 13 de agosto de 2010

Matrimonios por conveniencia


Página 12 13-8-2010

Por Washington Uranga

Cuando la política es apenas la búsqueda del poder circunstancial no hay alianzas que perduren. Tampoco son duraderos los acuerdos cuando los mismos se celebran entre dirigentes que hacen política sólo al son de sus propias oscilaciones y cambios de humor. Y no existen proyectos políticos valederos que se puedan construir a la sombra de los intereses económicos de los grupos de poder, sencillamente porque el poder económico no sabe de lealtades, sino que se mueve pura y exclusivamente con la finalidad de maximizar ganancias. Muy probablemente en este párrafo estén al menos algunas de las razones de lo que está ocurriendo en el escenario político actual.

Los que ayer –y sobre todo después de las elecciones de junio del año anterior y de la asunción del nuevo Congreso– aparecían como firmes aliados, hoy tratan de mantenerse a flote en el mar de las contradicciones. El Acuerdo Cívico y Social está jaqueado en sus bases, entre otras razones porque la diputada Elisa Carrió pregona coincidencias, pero es incapaz de traducirlas en acciones políticas. No debería extrañar a la luz de su trayectoria.

La historia política –aquí y en el mundo– demuestra que las alianzas políticas son efímeras cuando el único propósito es estar en contra. Vaya si lo sabremos los argentinos después de la experiencia de la Alianza, construida sobre bases nada sustentables y con el único fin de oponerse a Carlos Menem. Un buen propósito coyuntural sin proyecto político de fondo, que terminó en fracaso y en un enorme costo para el pueblo.

Por distintas razones, los hechos políticos están dejando en evidencia una vez más –quizá con mayor rapidez de lo imaginado hace poco tiempo– que la política necesita de acuerdos programáticos, de ideas y proyectos de mediano y largo plazo y no sólo de alianzas o matrimonios por conveniencia.

La “Mesa de Enlace” ya no enlaza tanto. Porque es evidente que Hugo Biolcati –con desmesuras que rozan con el golpismo– está muy lejos de representar a la complejidad del “campo”. Las ambiciones personales lo cegaron a Eduardo Buzzi y pensó que podría llegar lejos de la mano de quienes históricamente han sido los patrones de los pequeños y medianos chacareros reunidos en la Federación Agraria. Calculó mal. Ahora no sabe cómo volver y sus cómplices de andanzas lo llevan a la rastra y no le quieren soltar el lazo. Temen que, si le aflojan la cincha, Buzzi se desboque y lo que antes era una mesa se transforme en leña para el fuego.

La jerarquía de la Iglesia, que también se mueve como actor político, quiso reforzar su condición de interlocutor con poder generando una mesa de diálogo que expresara coincidencias entre diversos y que fortaleciera sus propios reclamos. El intento falló porque los obispos erraron en el diagnóstico: no dimensionaron la profundidad de las contradicciones que atraviesan a la sociedad argentina hoy y sobreestimaron sus propias fuerzas, desconociendo que la institución eclesiástica ya no tiene el poder corporativo de otrora. Sólo los sectores más retrógrados se aglutinaron junto a los jerarcas católicos en el intento de rechazar la iniciativa del matrimonio igualitario, y aun así no les alcanzó para imponer su mirada. Habrá que esperar nuevos movimientos de los obispos que intentarán cerrar filas junto a quienes ellos estimen que pueden ser alternativa política al actual gobierno.

Los candidatos del “pro-peronismo federal” sólo se reúnen respondiendo a la voz de orden del mandamás del Grupo Clarín, Héctor Magnetto. Fue un llamado de atención: “los necesitamos juntos porque de lo contrario no nos son útiles”, puede haber dicho, palabras más o menos, el jefe Magnetto sentado a la cabecera de su propia mesa. Y el que no responda se queda afuera. Mientras acomoda el frente de sus representantes políticos, el CEO del holding Clarín también pone orden interno. Juntó a sus directivos y periodistas estrella para darles instrucciones sobre todos los temas, pedir que se preparen para las “guerras” que se avecinan y fijar orientaciones editoriales para el “periodismo independiente”, incluyendo un documento de trabajo sobre “la agresión gubernamental a los medios” (ver Diario sobre diarios, del 11 de agosto de 2010).

Cuando desde el Gobierno o desde el Frente para la Victoria se defienden a ultranza ciertas alianzas con determinados intendentes o dirigentes de dudosos pergaminos, o cuando se intenta disfrazar como militancia prácticas que son claramente clientelares, se incurre exactamente en el mismo error. La oposición suele rasgarse las vestiduras frente a estos hechos, señalando las incoherencias y contradicciones del Gobierno como si ellos mismos pudieran convertirse en acusadores sin pasado y hablar ahora desde el altar inmaculado de la transparencia. La ventaja del Gobierno es, sin lugar a dudas, que tiene un proyecto, un modelo que queda en evidencia a través de sus acciones. Está expuesto. Para recibir críticas y para concitar adhesiones. Se echan de menos por momentos algunos de los criterios de pluralidad, participación y transparencia que le dieron sentido y permitieron consolidar un proyecto que se estrecha por el solo hecho de designarlo como “kirchnerista”. Por eso, el oficialismo tampoco está exento del riesgo que significa apostar, a cualquier precio, por alianzas destinadas sólo a mantener el caudal electoral o a mejorar las encuestas. Son efímeras si no sirven para consolidar un proyecto político que profundice los cambios estructurales.

lunes, 2 de agosto de 2010

Bienvenidos al país real

Por Eduardo Anguita


La Argentina, al menos para bastantes argentinos, deja mucho que desear. Lo difícil de descifrar son los motivos que llevan a afirmar que hay mucha insatisfacción y que esa insatisfacción es difusa, que se dispara de modo indiscriminado contra el país como contra el Gobierno. Eso sí, cuando se trata de poner sobre la mesa argumentos o datos, muchos formadores de opinión ocultan o falsean información. El más suculento de esta semana es el silencio completo de los grandes medios sobre una encuesta de Manuel Mora y Araujo que afirma, sin ambigüedades, que Néstor Kirchner encabeza la intención de voto de los argentinos. Pero hay dos datos más, uno es que gana también en segunda vuelta y el otro es que lo anunció en plena Sociedad Rural.
Hace pocos días se recordaba La noche de los bastones largos, cuando el onganiato se cargó la autonomía universitaria, allá por 1966, y provocó la fuga masiva de investigadores y académicos formados con recursos argentinos y que sumaron su sabiduría a empresas o universidades norteamericanas y europeas. Hoy, no sólo sigue en pie la UBA sino que hay universidades públicas en los principales centros urbanos del Gran Buenos Aires. Alrededor de setecientos científicos están repatriados. El Ministerio de Ciencia y Técnica tiene el programa Raíces para ayudar a los que quieren volver. La única salida es Ezeiza, se dijo durante muchos años. Y muy pocos se animaban a rebatir al que lo disparara en la cola del banco o del súper. Las ilusiones se cultivaban en los consulados de Italia o España. Un pasaporte europeo o la green card norteamericana tenían el sabor del elixir. Ahora nos enteramos que las empresas españolas tienen de salvavidas a sus filiales de este lado del Atlántico.
El viernes dialogué extensamente con Mirta Iriondo, directora general de Planificación Industrial del Ministerio de Defensa. Estudió Física Teórica y tiene estudios de post grado en Matemáticas e Ingeniería Física. Se formó en Suecia y volvió a la Argentina en los noventa. Le dieron un trabajo en la Escuela de Aviación Militar de Córdoba, su provincia natal. Lo que me dijo la doctora Iriondo, que yo desconocía, es que había conocido fugazmente ese lugar en 1976. Ella estaba en Buenos Aires, la secuestró un grupo de tareas y la llevó al centro clandestino El Vesubio. Luego la subieron, vendada y esposada, a un avión y la trasladaron a Córdoba. Pispeó por debajo de la venda y supo que estaba en esa Escuela de Aviación. Luego la subieron a un auto y a los 20 minutos la alojaron en La Perla, uno de los campos de concentración más feroces de la dictadura. Ella supo perfectamente dónde la llevaban. Tenía algo más de 20 años. Sobrevivió a La Perla.
–Me impactó mucho cuando fui por primera vez a trabajar a esa Escuela.
Ya era una científica hecha y derecha. Y no sólo no renegaba de su pasado sino que no dejó de reunirse con otros sobrevivientes y testificar.
–Era en pleno menemismo.
Por entonces, la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba cerraba y Carlos Menem se la entregaba a la transnacional Lockheed Martin. Quise saber cuándo se había incorporado al Ministerio de Defensa.
–Conocí a Nilda Garré el 24 de marzo de 2007, en La Perla.
Ese día, lluvioso, Néstor Kirchner habló al país desde ese campo de concentración. Fue frontal con Alfredo Bisordi, el entonces presidente de la Cámara de Casación Penal y figura clave para sabotear los juicios por delitos aberrantes. En ese contexto, tan contradictorio para quien no entienda las convicciones profundas que pueden mover a una científica militante, Mirta se sumó a la tarea de la Defensa. Desde entonces, menos académicos y más militares.
–Con algunos me llevo bien y con otros muy mal.
Nunca dejó de testimoniar contra los genocidas. En estos últimos años –y especialmente en los últimos dos meses– estos criminales desfilan ante tribunales. Bisordi ya no está en la Justicia. Luciano Menéndez y Jorge Videla están sentados en Córdoba por algunos de los tantos crímenes que cometieron. Y no hay rosas sin espinas. La página web de los presos políticos de Argentina sacó una lista de quienes, de modo valiente, van a dar su testimonio a este juicio.
“Conozca nombres de terroristas y sus lugares de residencia: Pueden ser sus vecinos, profesores, arrimarse a Ud. como amigos… Ellos conviven entre nosotros…” A continuación dan los nombres de 88 de ellos, acompañados de la dirección de su vivienda o, al menos, del barrio donde viven.
Pese a que hay muchos que quieren meter miedo, Iriondo, con su historia encima, se ocupa de su tarea.
–Lo primero es cómo utilizamos los escasos recursos para la Defensa. El desarrollo tecnológico te permite tener soberanía, porque dejás de depender del exterior. El mayor ejemplo es el Invap, una empresa nacional y del Estado (de Río Negro) que desarrolla radares, que nos permite avanzar en un prototipo de un radar fijo para el Ejército. O comprás afuera o empezás a desarrollar algunos proyectos en el país, bajando costos y teniendo mayor soberanía.
Iriondo carga su historia. En esa historia, sin dudas, hay claves para entender por qué elige la vida y la soberanía.
La política cruda. “Los logros argentinos están por debajo del potencial”, se escucha a menudo. Claro. Pero, ¿desde dónde miramos ese potencial? ¿Cuáles son las corrientes políticas, culturales y sociales que se mueven para desarrollar ese potencial? ¿Cuáles son los intereses corporativos que están horrorizados ante esa perspectiva y que ni siquiera se animan a disimularlo?
Esta semana, última de julio, brinda al observador datos muy elocuentes. Algunos sujetos a la pasión de la identidad y la interpretación. Otros, demasiado mensurables.
Vamos a los primeros. La foto de los 12 apóstoles en la Sociedad Rural pidiendo retenciones cero es una confesión. El primero a la izquierda ¡horror, la izquierda! es Joaquín Morales Solá, que no sabe casi nada de granos pero lo subieron a la foto seguramente porque Mariano Grondona –sojero en serio– no llegaba a tiempo. El último es Alfredo Olmedo, un ilustre desconocido que llegó a ser diputado nacional por Salta con una campaña a favor del servicio militar obligatorio. Se ganó el podio en el selecto grupo de los 12 por tener 110.000 hectáreas de soja en Salta, Santiago del Estero, La Rioja y Formosa. Encabeza el ranking en materia de latifundistas. El que tomó la voz cantante para lanzar la cruzada fue Daniel Sabsay, un radical atildado, que oficia al mismo tiempo de conciencia cívica de la Constitución y de militante por la preservación del medio ambiente. Sabsay quiere que el 24 de agosto se caigan las retenciones. Sueña con un país que se prive de los recursos para financiar buena parte de las políticas redistributivas. No dijo una sola palabra de las consecuencias: sería tan rentable sembrar soja que Monsanto tendría muchos más clientes. Eso sí, Sabsay de medio ambiente y glifosato no dice ni media palabra.
Hubo otra foto. De una estética menos pituca. Porque las camperas negras de Néstor Kirchner, Hugo Moyano, Emilio Pérsico y Amado Boudou fueron para rememorar el luto de la muerte de Evita. Ahí Kirchner habló de llegar al 50 y 50, como suele decirse para graficar que la mitad de la renta vaya a los asalariados y la otra para los empresarios. Y esa foto del lunes fue el prólogo de los anuncios de aumentos a los jubilados y el sorpresivo incremento de la asignación por hijo del orden del 22 por ciento que llega a 3.700.000 beneficiarios. Esta semana próxima, la apuesta redistributiva irá a elevar el piso del salario mínimo vital y móvil posiblemente a 1.800 pesos.
El gran dilema no se resuelve en abstracciones o melancolías sino en la relación de fuerzas de los dos proyectos que expresan estas dos fotos. Los intereses sojeros apostaron sencillamente porque las retenciones a esa oleaginosa representa 6.000 millones de dólares este año, que van al erario público y sirve para financiar políticas sociales. Atrás de la soja se sentó buena parte del arco opositor, con el soporte expreso de La Nación y Clarín, más los medios audiovisuales con mayores audiencias. Amén de la bendición de la Conferencia Episcopal.
La encuesta de la discordia. Mora y Araujo y Asociados fue parte del soporte académico de la rebelión sojera de 2008. Pero el jueves, dos días después de la foto de los 12 apóstoles, presentó el estudio de opinión pública que silenciaron Clarín y La Nación. Concretamente dice que el 42 por ciento de los consultados aprueba la gestión de Cristina Kirchner. La síntesis conceptual del estudio empieza así: “El oficialismo ha consolidado su recuperación ante la opinión pública impulsado por la mejora en las expectativas económicas de la población y por el vacío de liderazgo en la oposición. Esta recuperación posiciona a Néstor Kirchner como candidato potencialmente más votado en una primera vuelta presidencial y, aunque condenado a competir en una segunda vuelta, también como triunfador en la mayoría de los escenarios de ballotage”. Los dos diarios accionistas de Papel Prensa y promotores de las ferias sojeras decidieron dejar en la clandestinidad a quien, junto con Felipe Noguera, es uno de los consultores de cabecera de la Sociedad Rural Argentina.

Gula

Página 12 1-8-2010

Por Sandra Russo

“Los gobiernos pasan, son un mero episodio, pero la tierra permanece.” Tal el sustrato del discurso del liderazgo opositor más consolidado y visible hasta el momento. El mechón rebelde de Biolcati, que flameaba mientras al anochecer él leía su pieza oratoria y política, colaboraba en la pantalla, tan colocada en el primer plano, para ubicarlo en ese papel. Un papel, según definió, histórico: él, el más poderoso del núcleo duro opositor, viene a ser el heredero de las otras grandes luchas que libró la Sociedad Rural Argentina.

¿Qué luchas libró la Sociedad Rural Argentina? Todas y cada una, contra el pueblo. Todas y cada una, para sí. ¿Cómo llegamos a esta escena, en la que casi todos los dirigentes políticos opositores se arrastran a los pies de la gran corporación? Estaban allí, escuchando los insultos a la política. ¿Qué hacían Duhalde y Chiche escuchando que los pobres son la basura que genera la política para rejuntar votos, esa escoria que si es explotada por alguien, es por la política? Digo que es la clase política que se arrastra a los pies de la corporación, porque para alinearse ahí hace falta tragarse el sapo completo de la antipolítica. Ese sujeto histórico que dice representar Biolcati es el antipolítico por excelencia. Lo único que florece a su alrededor es servilismo y entrega.

Ese sujeto histórico embrionó en los financistas de la Campaña del Desierto. El país del que hablan no tiene pasado: lo fundaron ellos cuando les entregaron las tierras ya liberadas de indios de los que no hace ni falta acordarse, puesto que confirmó ayer, nosotros bajamos de los barcos. El embrión de ese país fue un pacto entre ricos y militares. Fue el Roca militar el primer político que aceptaron. Están acostumbrados a que les hagan esa clase de favores, y a que los pactos con los políticos sean de esa especie: con los políticos jugando para ellos y un territorio inmenso para ser sus dueños.

Los gobiernos pasan, la tierra queda. Ellos creen que son la tierra. Los dueños de las tierras se identifican con su propiedad privada, y es así en todo, claro, ellos son los que han tenido el poder durante casi toda nuestra historia. Todas las luchas populares de estos doscientos años se libraron contra los intereses que representan Biolcati y su Mesa de Enlace. El discurso de ayer lo consagra también para eso: es el que tiene la estancia más larga.

Si la política tiene sentido para millones de argentinos, ciudadanos, militantes, dirigentes, es precisamente para que gente como Biolcati tenga menos poder. Ellos no quieren ser sectores que pugnen con los otros, como en cualquier democracia. Quieren ser lo que han sido siempre, menos en los gobiernos peronistas: los que tutelan que lo mejor para todos, ese abstracto invocado por los políticos, siempre sea lo que les convenga a ellos. No quieren entrar en discusión. Desde el 2008 que se niegan a bajarse del caballo del dueño. No quieren negociar. No saben ser una parte. Siempre han hablado en nombre de la Patria, incluso cuando cobijaron a los asesinos o cuando eran amigos de Menem. Todos pasaron, la tierra queda. La tierra no son ellos, la Patria no son ellos. Tarde o temprano tendrán que darse cuenta.

Y si se preparan para una más de sus grandes luchas, Biolcati será el verdadero comandante. Tiene el carácter, la gula y el impudor que suelen enamorar a la derecha golpista argentina.

Duhalde en la Rural

Página 12. 1-8-2010
Por José Pablo Feinmann

La vida (ha escrito Héctor Tizón) no se mide en años, sino en asombros. Dios nos conserve entonces a la Sociedad Rural y al señor Biolcati. Ayer nos han entregado asombros casi como para aspirar a la inmortalidad. El señor Biolcati le ha robado el discurso a la izquierda. Esa pregunta que tanto se ha formulado en relación con el kirchnerismo (¿hay algo a su izquierda?) ha perdido vigencia. Ha sido ampliamente respondida. Su formulación ha perdido sentido. A la izquierda del kirchnerismo está la Sociedad Rural. Ni el Proyecto Sur ni el PO. Sería difícil ver a sus representantes tan preocupados, casi en estado de lamento continuo, conteniendo lágrimas de dolor e indignación, como se lo vio al veterano trosco Hugo Biolcati en el atril de la Rural. Ahí pronunció un discurso bien escrito (vaya a saber qué pluma al servicio de la patria se encargó de esa tarea, pero si la patria, que es el campo, llama, hay que acudir) pero plagado de mentiras asombrosas. Son tan intensos los asombros que esas mentiras han despertado en nosotros que –como dijimos– si la vida se mide por ellos tenemos años por delante. Sé que todos vamos a andar escribiendo de esto. Pero hay que comprender: pocas veces se ofreció a la ciudadanía un dislate tan profundo. Primero) Mayo se hizo por y para el campo. No en vano Moreno escribió la Representación de los hacendados, esa apología del librecambio para posibilitar los negocios con Inglaterra. El “otro” Moreno –el que tanto entusiasma a los nacional populares– no existe para Biolcati. Además, cada día se prueba con más certidumbre que el Plan de Operaciones es apócrifo. ¿Qué queda, entonces, de la gesta de Mayo? El librecambio con Inglaterra. Segundo) El campo fue creciendo y muy pronto se vio que era la fuente principal de recursos que tenía el país. José Hernández (no citado por Biolcati) habrá de decirlo: “Vale tanto un vellón de oveja como una máquina fabricada en Liverpool” (cito de memoria). Se llega así al glorioso Primer Centenario. ¡Que se sigue honrando en la Sociedad Rural! Eramos el “granero del mundo”. El primer país exportador de América latina. Lugones escribía su Oda a los ganados y las mieses: “Allá la vaca fértil como el campo/ su sustancia elabora/ en el músculo, en la ubre y en la pella,/ con una grave plenitud geórgica/ Si anda, parece que en su marcha pende/ el talego del rico, si reposa/ su aspecto familiar de cofre tosco/ es la seguridad del pobre./ La honda paz de los campos en su ser vegeta” (Ver: Odas seculares). Así, Biolcati fija el momento esencial de la grandeza argentina en el primer centenario. Ese centenario que fue la fiesta de ellos. La fiesta ajena. La fiesta de la oligarquía y la celebración de la inextinguible riqueza del campo, del granero del mundo. Pero luego el país empieza a extraviarse. Uno cree que Biolcati va a empezar a ladrar contra el peronismo, según es habitual. ¡Pero no! ¿Cómo va a hacerlo si ahí, a pocos metros está sentado don Eduardo Duhalde? Don Eduardo y su Chiche: ahí están. En la fiesta de la Sociedad Rural, entidad que tan bien se llevó siempre con el peronismo. (Y todavía mejor con el gaucho Menem, que les dio todo lo que le pidieron y más.)

Que esté Duhalde es serio. Que esté Macri no importa. Que esté la trajinada Mesa de Enlace tampoco. Al señor Buzzi –uno conjetura– en cualquier momento sus bases se lo comen, cansadas de ir detrás de los proyectos de los poderosos, cansadas –como dice un amigo que suele utilizar un lenguaje algo directo, que desapruebo– de ser usadas “de forros” por los grandes terratenientes. Pero está Duhalde. Sigamos –por ahora– con Biolcati. Lo que dice a continuación es tan asombroso que tal vez nos conceda la eternidad de tanto que lo es. Porque si la vida se mide en asombros, el que Biolcati nos dio cuando dijo que la culpa de la desgracia argentina la tenían los golpes de Estado que habían derrocado a gobiernos constitucionales fue la joya de la jornada. ¿En serio, señor Biolcati? ¿Fueron los golpes militares los que arruinaron la prosperidad y el crecimiento argentinos? Pero si todos esos golpes contaron no sólo con el apoyo de la Sociedad Rural, sino que algunos se planearon bajo el calor de sus lujosas residencias. Caramba, ¿hasta dónde es posible mentir? Este es un tema teórico: ¿cómo es posible mentir hasta un límite ya lindante con el delirio? ¿Cómo alguien puede decir tan abiertamente algo totalmente contrario a la facticidad de la historia, fácilmente refutable con cualquier diario de cualquier época cercana a un golpe de Estado? ¿Con qué se cuenta para algo así? ¿Con la mala memoria de la gente? ¿Con su estupidez? ¿Con sus intereses? ¿Con su mezquindad? ¿Con la certeza de que la mentira no importa en la política si sirve para acumular poder? “Mil repeticiones hacen una verdad.” “Mientan, siempre algo queda.” Es posible. ¿Pero tanto? ¿A quién le habla Biolcati? ¿A qué idiotaje insalvable cree que se dirige? Ni Morales Solá le va a creer algo así. Pero eso no importa. No tiene que creerlo. Tiene que confirmarlo. Lo que crea es secundario. Lo que importa es que hoy diga que es verdad. Dentro de todo, en algún punto hasta es tranquilizante que Biolcati afirme eso. Reniega de los golpes de Estado. Los está descartando para el presente. No olvidemos que con Grondona –en televisión– planeaban un golpe a cara descubierta y entre risitas cómplices. Estos muchachos.

Pero la cumbre de la impostura, de la impúdica patraña, llegó con la preocupación –acaso conmovedora por lo que conlleva de autocrítica, ¿o no?– por los pobres. La Sociedad Rural ha incurrido en la “opción por los pobres” tal como algunos maltratados representantes del sacerdocio católico. Biolcati habló del hambre, de la pobreza, de la exclusión. Notable: ellos fueron los que crearon el hambre durante la fiesta de los noventa. Ellos y los altos financistas y ese imperdonable Partido Justicialista y ese sindicalismo de traidores a sus bases que se hincaron ante Menem, que se vendieron, que dijeron sí a todo. Biolcati, con la convicción de un sindicalista combativo, denunció el hambre que arrasa el país. Se puso a la izquierda de todo y de todos. Quienes quieren ocupar esa franja deberán denunciar esta impostura. Hay que decirlo claro: quienes crearon a los hambrientos por su sed infinita de ganancias no tienen derecho a hablar del hambre.

Pero ahí estaba Duhalde. También Macri, pero no importa. Es un perdedor. También De Narváez, pero no importa: es un ET. Pero Duhalde sí, él importa. Es en el peronismo donde las batallas se van a librar. Nadie puede gobernar (hoy, todavía al menos) este país sin el apoyo del aparato peronista. Duhalde controla una buena parte. ¿Quién es Duhalde? Es un político que fue al acto de la Sociedad Rural. Alguien que sorprendió a todos hablando amablemente de los militares desaparecedores y pidiendo se les conceda la libertad. O que cesen los juicios. Alguien que presentó el libro de Alberto “Tata” Yofre (el último: el que festeja la represión clandestina que Perón ejerció sobre la Tendencia durante su oscuro y, en efecto, clandestino tercer gobierno). Yofre es, también, ese autor que lee Alfredo Astiz, que se presenta con su libro en las audiencias y lo pone a la vista de todos: “Señores, yo leo esto”. Acaso Duhalde lo ponga de ministro del Interior o le restituya el puesto de jefe de la SIDE que tuvo con Menem. Esto es más posible. En suma, toda la llamada “oposición” tiene su verdadera fuerza, no en los medios, no en la Sociedad Rural, no en esos patéticos políticos que ponen la cara por ella, sino en el aparatismo duhaldista, parte importante del aparatismo peronista. La otra parte del aparato la tiene Néstor Kirchner, que es un tigre para dar esas batallas. En suma, las elecciones de 2011 (al margen de las caras visibles que se presenten como “candidatos”) deberán elegir entre Kirchner o Duhalde