Acá sumamos algunos comentarios y cosas que salieron publicadas en diarios del interior del país.
La data la trae El Argentino y la puede leer AQUÍ
Tambien dejamos, para quienes quieran volver a ver la presentación de Cristina, un post en donde esta la conferencia completa. Pulsá AQUÍ
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miércoles, 25 de agosto de 2010
Ganarle al miedo en buena ley
MARIO WAINFELD COMO SIEMPRE! EXELENTE ARTÍCULO QUE PUBLICÓ HOY EN PÁGINA.
ACÁ VA COMPLETO
Por Mario Wainfeld
Hablemos de los hechos, para desafiar una regla dominante en la comunicación cotidiana. Las acciones de Papel Prensa se vendieron en los primeros meses de la dictadura militar, en el tramo más brutal (a la vez fundacional) del terrorismo de Estado y de la violación de las garantías constitucionales, empezando por la división de poderes. La dueña de las acciones transferidas, Lidia Papaleo de Graiver, jamás se juntó con el precio. Todos los adultos integrantes de la familia Graiver fueron secuestrados y torturados.
Durante décadas, Papel Prensa controló el mercado con prácticas monopólicas. El Estado nacional fue un socio bobo, mudo y sumiso ante un poder fáctico superior al de sucesivos gobiernos, dictatoriales o democráticos.
El actual Ejecutivo, a partir de conflictos coyunturales, tomó la valiosa decisión política estratégica de limitar el poder del Grupo Clarín. Entre otras movidas, se implicó activamente en la empresa, sacudiendo la modorra estatal, haciendo valer cuanto pudo su posición minoritaria. En el trayecto, investigó el origen de la compra de las acciones. Produjo un material contundente, presentado ayer en la Casa de Gobierno.
La documentación fue buscada con denuedo. Parte del material es conspicuo y fue denunciando en numerosas oportunidades en diarios, libros y revistas. Una porción más pequeña estaba sustraída al conocimiento ciudadano, camuflada en expedientes con telarañas, perdida en archivos olvidados.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner pronunció ayer un discurso memorable. Uno de los más redondos de su mandato, si no el mejor. Rememoró el modo en que pasó de mano Papel Prensa y su trayectoria posterior en el mercado. Dio cuenta de haber leído y elaborado el informe. Lo divulgó en una exposición larga (como ella misma reconoció al final) y rigurosa.
Pero las palabras, ya se sabe, van y vienen. Lo más notable no fue la retórica sino, otra vez, la decisión política: darle un cauce institucional al informe. Serán los otros poderes del Estado los que resuelvan qué hacer respecto del pasado y del futuro. Los tribunales comerciales deberán dirimir la validez o nulidad de la venta. Los penales, sentenciar si hubo violaciones de derechos humanos en el contexto de la supuesta negociación celebrada entre 1976 y 1977.
El Congreso deberá analizar un proyecto de ley (cuyo texto no se conoce aún) declarando de interés público la producción de papel para diarios y formando una comisión bicameral para el seguimiento de esa actividad.
El procurador del Tesoro, Joaquín Da Rocha, y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, tendrán a su cargo la peliaguda misión de preparar la vía judicial. Seguramente, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, ya está redactando el proyecto de ley que la Presidenta revisará con obsesividad de parlamentaria.
Los hechos quedan también sometidos a la opinión pública tras años de silencios, omisiones o imposiciones.
El dialecto periodístico-político opositor se ingeniará para calificar ese recorrido como “autoritario”, “arbitrario”, “totalitario”. O se valdrá de un sustantivo-adjetivo berreta caro a su imaginario: “chavista”. Para el pensamiento hegemónico de derecha, el chavismo no es un régimen popular, plebiscitado muchas veces en elecciones limpias, con desempeños discutidos en materia de libertades públicas. “Chavismo” es, charramente, sinónimo de dictadura bananera.
Sin embargo, lo que hizo el gobierno nacional es legal, democrático y republicano. Investigó, honró sus deberes de socio-accionista, produjo un informe que se abre al debate ciudadano, lo canalizará institucionalmente. Vale la pena señalar el detalle, pasando la pelota a dos poderes donde (en la actual coyuntura) las corporaciones juegan de local o al menos en condiciones muy favorables. Lejos de la discrecionalidad o del decreto de necesidad y urgencia, se interpeló a los estamentos democráticos y a la ciudadanía.
A eso, en jerga dominante, se rotula como “chavismo” o se describe como “ataques a la prensa”.
Frente a otras etapas históricas, hay mayor transigencia, según se verá.
- - -
Los diarios Clarín y La Nación vienen publicando en tándem desde el conflicto de las retenciones agropecuarias. Socios en Papel Prensa y en Expoagro, sus tradicionales diferencias editoriales se fueron licuando en el mandato de Fernández de Kirchner. A veces, desdoblan tareas, como cuando La Nación informó la reunión entre Héctor Magnetto y cinco referentes del espacio peronista federal-PRO, que Clarín guardó y sigue guardando en reserva. En otras, se pronuncian juntos. Así fue en las ediciones de ayer, buscando lo que en fútbol se llama “anticipo ofensivo” al anuncio. Optaron por una suerte de editorial conjunto, titulado “Una historia inventada para apoderarse de Papel Prensa”. Como se supo a la tardecita, el apoderamiento no existió, en el año 2010 al menos. Y la historia, infaustamente, es real.
El material se recomienda, porque no tiene desperdicio. El cronista sólo pondrá de resalto el modo en que se narra un acuerdo comercial millonario, en el que tuvo un rol central el Estado terrorista.
Papaleo de Graiver era la viuda reciente de un empresario judío (un arquetipo de las personas odiadas por los represores) muerto en un dudoso y oportuno accidente aéreo. La viuda estaba fuera del país, desoyó consejos sensatos y volvió. Discutió, en el fragoroso año 1976, con empresarios ávidos, que contaban con el apoyo del régimen. Los grandes medios pretenden que las tratativas realizadas en ese entorno funcionaron en un mercado perfecto que hubiera hecho las delicias de Adam Smith. Su relato, es de lamentar, concuerda con el mito divulgado por la propia dictadura: existía una sociedad civil normal, con libertades garantizadas, aunque algunas “patotas” hacían abuso de la violencia. Esa falacia, claro está, se desbarató en pocos meses. Nadie puede, honestamente, creer que una negociación referida a bienes estratégicos se sustanciaba en un clima de negocios decoroso, impermeable al totalitarismo imperante.
Los editoriales aducen que Papaleo de Graiver consensuó. No hay tal, nuestro sistema legal exige para que haya contrato que las dos partes tengan “discernimiento, intención y libertad”. Los vocablos, en jerga forense, tienen significado bastante similar al del lenguaje común. La desdichada Lidia carecía de libertad e intención plenas cuando firmó la transferencia. Después, la pasó peor.
Nunca se perfeccionó un elemento sustancial de un contrato: el pago. La dueña recibió una fracción vil del precio, menos del uno por mil (siete mil dólares sobre casi un millón), el resto no le llegó nunca. Un juez debía aprobar el pacto, que involucraba derechos de la hija de Graiver y Lidia Papaleo, jamás lo hizo. Su Señoría se negó porque estaba en desacuerdo con el negocio leonino, los grandes medios consignan púdicamente que “nunca se expidió”.
Por lo tanto, el contrato no terminó de concretarse. Existía lo que podría llamarse “tracto sucesivo”, la negociación continuaba, en Tribunales. Cuando se secuestró a la dueña, privándola no ya de su libertad, sino de todos sus derechos humanos, las tratativas estaban abiertas.
- - -
“Fue una operación legal y pública, anunciada por todos los diarios de la época”, resume el editorial a dos manos. O sea, contra toda prueba y contra sus propios alegatos cuando se justifican por haber escamoteado data sobre 30.000 desaparecidos, alegan que en ese tiempo los diarios informaban la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Inventan una burbuja temporal: suponen que Papaleo de Graiver estaba en un mundo feliz cuando firmó y que luego, por hechos ulteriores, fue chupada. Las palabras tienen su peso tremendo, máxime cuando las redactan grandes editorialistas de diarios importantes. Cuentan que la mujer fue detenida por “imputaciones ajenas a ese tema”. “Imputación” alude a intervención de jueces o fiscales no a represores sin ley. Y es difícil saber, aún para quienes fueron sus confidentes mediáticos, cuáles eran los motivos de los secuestros.
- - -
Los titulares de los propios diarios en esos tiempos, sus solicitadas, los brindis de sus propietarios con el represor Jorge Rafael Videla corroboran que el gobierno fue un jugador central en el traspaso. Lo reconocieron y celebraron, con todas las letras, en sus ejemplares de mayo de 1976 cuando esas amistades valían poder.
El editorial de ayer consigna que “Papel Prensa fue una empresa perseguida por Emilio Massera”. Un modo didáctico sobre cómo se distorsionan hechos contándolos a medias. Massera, como en tantos otros temas comerciales y políticos, pulseaba contra Videla. Este era el puntal de Clarín, La Nación y La Razón, unidos en una empresa llamada Fapel. María Seoane y Vicente Muleiro lo cuentan con detalle en su libro El Dictador. En la página 270 de la edición de 2001 explican que “la discusión sobre a quién ofrecerle Papel Prensa produjo un durísimo enfrentamiento en la Junta. Fapel era la candidata de Videla y Martínez de Hoz. Massera tenía otro candidato: el banquero José Rafael Trozzo, dueño del Banco de Intercambio Regional”. La ojeriza de Massera no traducía antagonismo del régimen, sino una querella por negocios. Los perros de la guerra no pensaban full time en el Occidente cristiano, también en sus billeteras. A Fapel no le fue tan mal en esa interna de pequeros.
Se subraya: Seoane y Muleiro hablan de un hecho consabido, para nada inventado en las últimas semanas: fue la Junta la que “ofreció” la empresa a Fapel. Estaba hasta el tuétano en ese negocio, para nada privado.
- - -
Otra distorsión, especialmente perversa, es suponer que una víctima del terrorismo de Estado recupera su libertad y su palabra no bien sale del campo de exterminio. O un tiempo determinado después. Papaleo de Graiver es puesta bajo sospecha porque no habló antes. Se banalizan el temor y la minusvalía impuestos por los represores. Ríos de tinta se han escrito sobre el tema, gente de la prensa debería conocerlos.
Papaleo habló cuando pudo dominar el miedo, cuando Christian Von Wernich y Miguel Etchecolatz, dueños de su vida y de su cuerpo, fueron juzgados y condenados. También, más vale, cuando supo que había un poder democrático dispuesto a poner coto a la impunidad de los cómplices civiles de la dictadura. Ese periplo terrible merece comprensión, contención y respeto.
- - -
El oficialismo es apenas primera minoría en ambas Cámaras del Congreso. La oposición puede parar o distorsionar su proyecto de ley, sobreactuando su subordinación a las corporaciones.
En Tribunales, la carga de la prueba pesa sobre quien pide la nulidad de un contrato o acusa a un presunto delincuente. Si la prueba no alcanza, se mantiene el statu quo previo o prima la presunción de inocencia. No será sencillo conseguir sentencias favorables. No suele serlo en casos tan complejos con escasos precedentes, menos con magistrados conservadores en lo legal y de ordinario pro empresarios.
El kirchnerismo no es ingenuo, conoce esas perspectivas. Su opción, para nada facilista, también compite (de modo más ventajoso) en otros escenarios. Interpela la opinión pública, en defensa de los derechos humanos, de la búsqueda de igualdad tanto como de verdad y justicia. En esos terrenos, según la mirada de este diario, tiene todas las de ganar. En buena ley.
ACÁ VA COMPLETO
Por Mario Wainfeld
Hablemos de los hechos, para desafiar una regla dominante en la comunicación cotidiana. Las acciones de Papel Prensa se vendieron en los primeros meses de la dictadura militar, en el tramo más brutal (a la vez fundacional) del terrorismo de Estado y de la violación de las garantías constitucionales, empezando por la división de poderes. La dueña de las acciones transferidas, Lidia Papaleo de Graiver, jamás se juntó con el precio. Todos los adultos integrantes de la familia Graiver fueron secuestrados y torturados.
Durante décadas, Papel Prensa controló el mercado con prácticas monopólicas. El Estado nacional fue un socio bobo, mudo y sumiso ante un poder fáctico superior al de sucesivos gobiernos, dictatoriales o democráticos.
El actual Ejecutivo, a partir de conflictos coyunturales, tomó la valiosa decisión política estratégica de limitar el poder del Grupo Clarín. Entre otras movidas, se implicó activamente en la empresa, sacudiendo la modorra estatal, haciendo valer cuanto pudo su posición minoritaria. En el trayecto, investigó el origen de la compra de las acciones. Produjo un material contundente, presentado ayer en la Casa de Gobierno.
La documentación fue buscada con denuedo. Parte del material es conspicuo y fue denunciando en numerosas oportunidades en diarios, libros y revistas. Una porción más pequeña estaba sustraída al conocimiento ciudadano, camuflada en expedientes con telarañas, perdida en archivos olvidados.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner pronunció ayer un discurso memorable. Uno de los más redondos de su mandato, si no el mejor. Rememoró el modo en que pasó de mano Papel Prensa y su trayectoria posterior en el mercado. Dio cuenta de haber leído y elaborado el informe. Lo divulgó en una exposición larga (como ella misma reconoció al final) y rigurosa.
Pero las palabras, ya se sabe, van y vienen. Lo más notable no fue la retórica sino, otra vez, la decisión política: darle un cauce institucional al informe. Serán los otros poderes del Estado los que resuelvan qué hacer respecto del pasado y del futuro. Los tribunales comerciales deberán dirimir la validez o nulidad de la venta. Los penales, sentenciar si hubo violaciones de derechos humanos en el contexto de la supuesta negociación celebrada entre 1976 y 1977.
El Congreso deberá analizar un proyecto de ley (cuyo texto no se conoce aún) declarando de interés público la producción de papel para diarios y formando una comisión bicameral para el seguimiento de esa actividad.
El procurador del Tesoro, Joaquín Da Rocha, y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, tendrán a su cargo la peliaguda misión de preparar la vía judicial. Seguramente, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, ya está redactando el proyecto de ley que la Presidenta revisará con obsesividad de parlamentaria.
Los hechos quedan también sometidos a la opinión pública tras años de silencios, omisiones o imposiciones.
El dialecto periodístico-político opositor se ingeniará para calificar ese recorrido como “autoritario”, “arbitrario”, “totalitario”. O se valdrá de un sustantivo-adjetivo berreta caro a su imaginario: “chavista”. Para el pensamiento hegemónico de derecha, el chavismo no es un régimen popular, plebiscitado muchas veces en elecciones limpias, con desempeños discutidos en materia de libertades públicas. “Chavismo” es, charramente, sinónimo de dictadura bananera.
Sin embargo, lo que hizo el gobierno nacional es legal, democrático y republicano. Investigó, honró sus deberes de socio-accionista, produjo un informe que se abre al debate ciudadano, lo canalizará institucionalmente. Vale la pena señalar el detalle, pasando la pelota a dos poderes donde (en la actual coyuntura) las corporaciones juegan de local o al menos en condiciones muy favorables. Lejos de la discrecionalidad o del decreto de necesidad y urgencia, se interpeló a los estamentos democráticos y a la ciudadanía.
A eso, en jerga dominante, se rotula como “chavismo” o se describe como “ataques a la prensa”.
Frente a otras etapas históricas, hay mayor transigencia, según se verá.
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Los diarios Clarín y La Nación vienen publicando en tándem desde el conflicto de las retenciones agropecuarias. Socios en Papel Prensa y en Expoagro, sus tradicionales diferencias editoriales se fueron licuando en el mandato de Fernández de Kirchner. A veces, desdoblan tareas, como cuando La Nación informó la reunión entre Héctor Magnetto y cinco referentes del espacio peronista federal-PRO, que Clarín guardó y sigue guardando en reserva. En otras, se pronuncian juntos. Así fue en las ediciones de ayer, buscando lo que en fútbol se llama “anticipo ofensivo” al anuncio. Optaron por una suerte de editorial conjunto, titulado “Una historia inventada para apoderarse de Papel Prensa”. Como se supo a la tardecita, el apoderamiento no existió, en el año 2010 al menos. Y la historia, infaustamente, es real.
El material se recomienda, porque no tiene desperdicio. El cronista sólo pondrá de resalto el modo en que se narra un acuerdo comercial millonario, en el que tuvo un rol central el Estado terrorista.
Papaleo de Graiver era la viuda reciente de un empresario judío (un arquetipo de las personas odiadas por los represores) muerto en un dudoso y oportuno accidente aéreo. La viuda estaba fuera del país, desoyó consejos sensatos y volvió. Discutió, en el fragoroso año 1976, con empresarios ávidos, que contaban con el apoyo del régimen. Los grandes medios pretenden que las tratativas realizadas en ese entorno funcionaron en un mercado perfecto que hubiera hecho las delicias de Adam Smith. Su relato, es de lamentar, concuerda con el mito divulgado por la propia dictadura: existía una sociedad civil normal, con libertades garantizadas, aunque algunas “patotas” hacían abuso de la violencia. Esa falacia, claro está, se desbarató en pocos meses. Nadie puede, honestamente, creer que una negociación referida a bienes estratégicos se sustanciaba en un clima de negocios decoroso, impermeable al totalitarismo imperante.
Los editoriales aducen que Papaleo de Graiver consensuó. No hay tal, nuestro sistema legal exige para que haya contrato que las dos partes tengan “discernimiento, intención y libertad”. Los vocablos, en jerga forense, tienen significado bastante similar al del lenguaje común. La desdichada Lidia carecía de libertad e intención plenas cuando firmó la transferencia. Después, la pasó peor.
Nunca se perfeccionó un elemento sustancial de un contrato: el pago. La dueña recibió una fracción vil del precio, menos del uno por mil (siete mil dólares sobre casi un millón), el resto no le llegó nunca. Un juez debía aprobar el pacto, que involucraba derechos de la hija de Graiver y Lidia Papaleo, jamás lo hizo. Su Señoría se negó porque estaba en desacuerdo con el negocio leonino, los grandes medios consignan púdicamente que “nunca se expidió”.
Por lo tanto, el contrato no terminó de concretarse. Existía lo que podría llamarse “tracto sucesivo”, la negociación continuaba, en Tribunales. Cuando se secuestró a la dueña, privándola no ya de su libertad, sino de todos sus derechos humanos, las tratativas estaban abiertas.
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“Fue una operación legal y pública, anunciada por todos los diarios de la época”, resume el editorial a dos manos. O sea, contra toda prueba y contra sus propios alegatos cuando se justifican por haber escamoteado data sobre 30.000 desaparecidos, alegan que en ese tiempo los diarios informaban la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Inventan una burbuja temporal: suponen que Papaleo de Graiver estaba en un mundo feliz cuando firmó y que luego, por hechos ulteriores, fue chupada. Las palabras tienen su peso tremendo, máxime cuando las redactan grandes editorialistas de diarios importantes. Cuentan que la mujer fue detenida por “imputaciones ajenas a ese tema”. “Imputación” alude a intervención de jueces o fiscales no a represores sin ley. Y es difícil saber, aún para quienes fueron sus confidentes mediáticos, cuáles eran los motivos de los secuestros.
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Los titulares de los propios diarios en esos tiempos, sus solicitadas, los brindis de sus propietarios con el represor Jorge Rafael Videla corroboran que el gobierno fue un jugador central en el traspaso. Lo reconocieron y celebraron, con todas las letras, en sus ejemplares de mayo de 1976 cuando esas amistades valían poder.
El editorial de ayer consigna que “Papel Prensa fue una empresa perseguida por Emilio Massera”. Un modo didáctico sobre cómo se distorsionan hechos contándolos a medias. Massera, como en tantos otros temas comerciales y políticos, pulseaba contra Videla. Este era el puntal de Clarín, La Nación y La Razón, unidos en una empresa llamada Fapel. María Seoane y Vicente Muleiro lo cuentan con detalle en su libro El Dictador. En la página 270 de la edición de 2001 explican que “la discusión sobre a quién ofrecerle Papel Prensa produjo un durísimo enfrentamiento en la Junta. Fapel era la candidata de Videla y Martínez de Hoz. Massera tenía otro candidato: el banquero José Rafael Trozzo, dueño del Banco de Intercambio Regional”. La ojeriza de Massera no traducía antagonismo del régimen, sino una querella por negocios. Los perros de la guerra no pensaban full time en el Occidente cristiano, también en sus billeteras. A Fapel no le fue tan mal en esa interna de pequeros.
Se subraya: Seoane y Muleiro hablan de un hecho consabido, para nada inventado en las últimas semanas: fue la Junta la que “ofreció” la empresa a Fapel. Estaba hasta el tuétano en ese negocio, para nada privado.
- - -
Otra distorsión, especialmente perversa, es suponer que una víctima del terrorismo de Estado recupera su libertad y su palabra no bien sale del campo de exterminio. O un tiempo determinado después. Papaleo de Graiver es puesta bajo sospecha porque no habló antes. Se banalizan el temor y la minusvalía impuestos por los represores. Ríos de tinta se han escrito sobre el tema, gente de la prensa debería conocerlos.
Papaleo habló cuando pudo dominar el miedo, cuando Christian Von Wernich y Miguel Etchecolatz, dueños de su vida y de su cuerpo, fueron juzgados y condenados. También, más vale, cuando supo que había un poder democrático dispuesto a poner coto a la impunidad de los cómplices civiles de la dictadura. Ese periplo terrible merece comprensión, contención y respeto.
- - -
El oficialismo es apenas primera minoría en ambas Cámaras del Congreso. La oposición puede parar o distorsionar su proyecto de ley, sobreactuando su subordinación a las corporaciones.
En Tribunales, la carga de la prueba pesa sobre quien pide la nulidad de un contrato o acusa a un presunto delincuente. Si la prueba no alcanza, se mantiene el statu quo previo o prima la presunción de inocencia. No será sencillo conseguir sentencias favorables. No suele serlo en casos tan complejos con escasos precedentes, menos con magistrados conservadores en lo legal y de ordinario pro empresarios.
El kirchnerismo no es ingenuo, conoce esas perspectivas. Su opción, para nada facilista, también compite (de modo más ventajoso) en otros escenarios. Interpela la opinión pública, en defensa de los derechos humanos, de la búsqueda de igualdad tanto como de verdad y justicia. En esos terrenos, según la mirada de este diario, tiene todas las de ganar. En buena ley.
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martes, 24 de agosto de 2010
El PAPEL de cada uno
Con un discurso magnífico, como nos tiene acostumbrados, Cristina presentó el informe sobre Papel Prensa.
Explicó con detalles lo que hicieron Clarín y La Nación. Cómo accedieron a quedarse con P.P, con quienes pactaron, a quienes ajusticiaron, etc.
Además contó los pasos a seguir de ahora en más. Proyecto de ley para que el papel sea de interés público y así todos poder acceder a precios igualitarios.
La justicia también será la encargada de INVESTIGAR civil y penalmente a los autores de estos hechos lamentables.
Durante su discurso no pude menos que emocionarme al escuchar a LA PRESIDENTA. La emoción y el orgullo que tengo de sentirme parte de un proyecto nacional que contemple los intereses de las mayorías.
Un proyecto que se ocupa de todos. Los niños con la Asignación Universal, los jóvenes con la incorporación al trabajo digno, en blanco, y de los abuelos devolviéndole parte de los que otros dirigentes les/nos robaron! Solo por mencionar algunas de las cosas...
Las cartas están sobre la mesa. QUIEN QUIERA OÍR QUE OIGA...
Explicó con detalles lo que hicieron Clarín y La Nación. Cómo accedieron a quedarse con P.P, con quienes pactaron, a quienes ajusticiaron, etc.
Además contó los pasos a seguir de ahora en más. Proyecto de ley para que el papel sea de interés público y así todos poder acceder a precios igualitarios.
La justicia también será la encargada de INVESTIGAR civil y penalmente a los autores de estos hechos lamentables.
Durante su discurso no pude menos que emocionarme al escuchar a LA PRESIDENTA. La emoción y el orgullo que tengo de sentirme parte de un proyecto nacional que contemple los intereses de las mayorías.
Un proyecto que se ocupa de todos. Los niños con la Asignación Universal, los jóvenes con la incorporación al trabajo digno, en blanco, y de los abuelos devolviéndole parte de los que otros dirigentes les/nos robaron! Solo por mencionar algunas de las cosas...
Las cartas están sobre la mesa. QUIEN QUIERA OÍR QUE OIGA...
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martes, 13 de julio de 2010
Cristina desde China opinó sobre el matrimonio igualitario
La presidenta CFK aprovechó una pregunta que le hicieron sobre el matrimonio igualitario para fijar su opinión sobre el tema. Aquí reproducimos algunos fragmentos.
Primero hizo una comparación histórica; La Presidenta comparó incluso lo que sucede ahora con los gays con lo que pasaba con los esclavos en la Antigüedad, con los negros en Estados Unidos o con los judíos en la Alemania nazi.
Sobre los dichos de Bergoglio: “¡Escuché hablar de la guerra de Dios! Parece el tiempo de las Cruzadas, me imagino a Rolando yendo a conquistar el Santo Sepulcro. Esto no es bueno porque nos plantea como sociedad un lugar en el que nadie quiere estar”,
Sobre el despacho que votó el senado: “viola la Constitución” porque ignoró la media sanción que había dado la Cámara de Diputados. “Lo que tiene que hacer el Senado es revisar lo que vino en la forma que quiera y que luego vuelva a la cámara de origen”, avisó. Dijo que no había podido con su alma de legisladora y había leído el despacho “inconstitucional” y que “nunca había visto una cosa igual”. “Se plantea la objeción de conciencia, que un funcionario te puede dejar de atender un trámite por esta cuestión. O sea, te dejarían de atender porque sos gay o lesbiana. No quiero vivir en una sociedad en la que un funcionario decide si me atiende o no por mi elección sexual”,
Sobre el matrimonio igualitario: “Es justo reconocerles ese derecho a las minorías y una distorsión terrible de la democracia sería que las mayorías, en ejercicio de esas mayorías, les negaran derecho a las minorías”, acotó. Por eso criticó la idea que surgió en algún momento sobre exigir la convocatoria a un plebiscito para resolver la cuestión.
Primero hizo una comparación histórica; La Presidenta comparó incluso lo que sucede ahora con los gays con lo que pasaba con los esclavos en la Antigüedad, con los negros en Estados Unidos o con los judíos en la Alemania nazi.
Sobre los dichos de Bergoglio: “¡Escuché hablar de la guerra de Dios! Parece el tiempo de las Cruzadas, me imagino a Rolando yendo a conquistar el Santo Sepulcro. Esto no es bueno porque nos plantea como sociedad un lugar en el que nadie quiere estar”,
Sobre el despacho que votó el senado: “viola la Constitución” porque ignoró la media sanción que había dado la Cámara de Diputados. “Lo que tiene que hacer el Senado es revisar lo que vino en la forma que quiera y que luego vuelva a la cámara de origen”, avisó. Dijo que no había podido con su alma de legisladora y había leído el despacho “inconstitucional” y que “nunca había visto una cosa igual”. “Se plantea la objeción de conciencia, que un funcionario te puede dejar de atender un trámite por esta cuestión. O sea, te dejarían de atender porque sos gay o lesbiana. No quiero vivir en una sociedad en la que un funcionario decide si me atiende o no por mi elección sexual”,
Sobre el matrimonio igualitario: “Es justo reconocerles ese derecho a las minorías y una distorsión terrible de la democracia sería que las mayorías, en ejercicio de esas mayorías, les negaran derecho a las minorías”, acotó. Por eso criticó la idea que surgió en algún momento sobre exigir la convocatoria a un plebiscito para resolver la cuestión.
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miércoles, 23 de junio de 2010
Cristina en Rosario
Con un grupo de amigos y militantes nos fuimos hasta Rosario para hacerle el aguante al gobierno nacional, y de paso, festejar el día de la bandera.
Cristina Fernández llegó hasta la cuna de la bandera acompañada de las primeras lineas de su gabinete. A. Fernández, G.Moreno, D.Giorgi, etc.
El gobierno provincial fue representado, claro esta, por su gobernador H. Binner y el intendente de Rosario M.Lifschitz. Este último fue quien comenzó hablando. El intendente destacó logros importantes del gobierno de Cristina. Dijo que Argentina no es ni el mejor país del mundo, pero tampoco el peor. Habló también sobre el G20 y el lugar que el país ocupa en el mundo. Hay que recordar que CFK hablo sobre estos mismos temas apenas unos días ataras.
(¿Un guiño para el PEN?) Mm En principio se podría considerar que SI pero si recordamos que Lifschitz fue uno de los que participó del encuentro con Bergoglio, DROMI Y CIA, surgen grandes dudas. Pareciera que las diferencias del intendente con el gobernador son tan grandes que estaría buscando un lugar que lo integre.
Del discurso de Binner mejor no hablar. Fue aburrido, denso, monótono. Nobleza obliga, le puso todo su estilo. El gobernador, por lo menos donde estaba este cronista, fue muy cuestionado y silbado.
CFK: Imposible casi no emocionarse cuando saludó al pueblo que la alentaba y cantaba mostrándole su apoyo genuino. ¿Chori y la coca? Naaa..eso es para Clarín y la gilada.
Cristina tomó el guante del intendente de Rosario que habló sobre la solidaridad como camino a seguir. Elegantemente le contestó que a la solidaridad hay que practicarla todos los días sino es pura retorica. A su vez agregó que para ser solidario hay que tocar algunos intereses de los que más tienen. La gente estalló en más gritos y aplausos.
Luego de todo esto solo quedó mirar los desfiles, unos aviones que tiraban papeles y la bandera más larga del mundo. Se nota que es verdad lo que dice el gobernador de Santa Fe, no hay plata ni para un buen festejo. TAMPOCO HUBO IDEAS DE LOS ORGANIZADORES.
Cristina Fernández llegó hasta la cuna de la bandera acompañada de las primeras lineas de su gabinete. A. Fernández, G.Moreno, D.Giorgi, etc.
El gobierno provincial fue representado, claro esta, por su gobernador H. Binner y el intendente de Rosario M.Lifschitz. Este último fue quien comenzó hablando. El intendente destacó logros importantes del gobierno de Cristina. Dijo que Argentina no es ni el mejor país del mundo, pero tampoco el peor. Habló también sobre el G20 y el lugar que el país ocupa en el mundo. Hay que recordar que CFK hablo sobre estos mismos temas apenas unos días ataras.
(¿Un guiño para el PEN?) Mm En principio se podría considerar que SI pero si recordamos que Lifschitz fue uno de los que participó del encuentro con Bergoglio, DROMI Y CIA, surgen grandes dudas. Pareciera que las diferencias del intendente con el gobernador son tan grandes que estaría buscando un lugar que lo integre.
Del discurso de Binner mejor no hablar. Fue aburrido, denso, monótono. Nobleza obliga, le puso todo su estilo. El gobernador, por lo menos donde estaba este cronista, fue muy cuestionado y silbado.
CFK: Imposible casi no emocionarse cuando saludó al pueblo que la alentaba y cantaba mostrándole su apoyo genuino. ¿Chori y la coca? Naaa..eso es para Clarín y la gilada.
Cristina tomó el guante del intendente de Rosario que habló sobre la solidaridad como camino a seguir. Elegantemente le contestó que a la solidaridad hay que practicarla todos los días sino es pura retorica. A su vez agregó que para ser solidario hay que tocar algunos intereses de los que más tienen. La gente estalló en más gritos y aplausos.
Luego de todo esto solo quedó mirar los desfiles, unos aviones que tiraban papeles y la bandera más larga del mundo. Se nota que es verdad lo que dice el gobernador de Santa Fe, no hay plata ni para un buen festejo. TAMPOCO HUBO IDEAS DE LOS ORGANIZADORES.
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