viernes, 13 de agosto de 2010

Matrimonios por conveniencia


Página 12 13-8-2010

Por Washington Uranga

Cuando la política es apenas la búsqueda del poder circunstancial no hay alianzas que perduren. Tampoco son duraderos los acuerdos cuando los mismos se celebran entre dirigentes que hacen política sólo al son de sus propias oscilaciones y cambios de humor. Y no existen proyectos políticos valederos que se puedan construir a la sombra de los intereses económicos de los grupos de poder, sencillamente porque el poder económico no sabe de lealtades, sino que se mueve pura y exclusivamente con la finalidad de maximizar ganancias. Muy probablemente en este párrafo estén al menos algunas de las razones de lo que está ocurriendo en el escenario político actual.

Los que ayer –y sobre todo después de las elecciones de junio del año anterior y de la asunción del nuevo Congreso– aparecían como firmes aliados, hoy tratan de mantenerse a flote en el mar de las contradicciones. El Acuerdo Cívico y Social está jaqueado en sus bases, entre otras razones porque la diputada Elisa Carrió pregona coincidencias, pero es incapaz de traducirlas en acciones políticas. No debería extrañar a la luz de su trayectoria.

La historia política –aquí y en el mundo– demuestra que las alianzas políticas son efímeras cuando el único propósito es estar en contra. Vaya si lo sabremos los argentinos después de la experiencia de la Alianza, construida sobre bases nada sustentables y con el único fin de oponerse a Carlos Menem. Un buen propósito coyuntural sin proyecto político de fondo, que terminó en fracaso y en un enorme costo para el pueblo.

Por distintas razones, los hechos políticos están dejando en evidencia una vez más –quizá con mayor rapidez de lo imaginado hace poco tiempo– que la política necesita de acuerdos programáticos, de ideas y proyectos de mediano y largo plazo y no sólo de alianzas o matrimonios por conveniencia.

La “Mesa de Enlace” ya no enlaza tanto. Porque es evidente que Hugo Biolcati –con desmesuras que rozan con el golpismo– está muy lejos de representar a la complejidad del “campo”. Las ambiciones personales lo cegaron a Eduardo Buzzi y pensó que podría llegar lejos de la mano de quienes históricamente han sido los patrones de los pequeños y medianos chacareros reunidos en la Federación Agraria. Calculó mal. Ahora no sabe cómo volver y sus cómplices de andanzas lo llevan a la rastra y no le quieren soltar el lazo. Temen que, si le aflojan la cincha, Buzzi se desboque y lo que antes era una mesa se transforme en leña para el fuego.

La jerarquía de la Iglesia, que también se mueve como actor político, quiso reforzar su condición de interlocutor con poder generando una mesa de diálogo que expresara coincidencias entre diversos y que fortaleciera sus propios reclamos. El intento falló porque los obispos erraron en el diagnóstico: no dimensionaron la profundidad de las contradicciones que atraviesan a la sociedad argentina hoy y sobreestimaron sus propias fuerzas, desconociendo que la institución eclesiástica ya no tiene el poder corporativo de otrora. Sólo los sectores más retrógrados se aglutinaron junto a los jerarcas católicos en el intento de rechazar la iniciativa del matrimonio igualitario, y aun así no les alcanzó para imponer su mirada. Habrá que esperar nuevos movimientos de los obispos que intentarán cerrar filas junto a quienes ellos estimen que pueden ser alternativa política al actual gobierno.

Los candidatos del “pro-peronismo federal” sólo se reúnen respondiendo a la voz de orden del mandamás del Grupo Clarín, Héctor Magnetto. Fue un llamado de atención: “los necesitamos juntos porque de lo contrario no nos son útiles”, puede haber dicho, palabras más o menos, el jefe Magnetto sentado a la cabecera de su propia mesa. Y el que no responda se queda afuera. Mientras acomoda el frente de sus representantes políticos, el CEO del holding Clarín también pone orden interno. Juntó a sus directivos y periodistas estrella para darles instrucciones sobre todos los temas, pedir que se preparen para las “guerras” que se avecinan y fijar orientaciones editoriales para el “periodismo independiente”, incluyendo un documento de trabajo sobre “la agresión gubernamental a los medios” (ver Diario sobre diarios, del 11 de agosto de 2010).

Cuando desde el Gobierno o desde el Frente para la Victoria se defienden a ultranza ciertas alianzas con determinados intendentes o dirigentes de dudosos pergaminos, o cuando se intenta disfrazar como militancia prácticas que son claramente clientelares, se incurre exactamente en el mismo error. La oposición suele rasgarse las vestiduras frente a estos hechos, señalando las incoherencias y contradicciones del Gobierno como si ellos mismos pudieran convertirse en acusadores sin pasado y hablar ahora desde el altar inmaculado de la transparencia. La ventaja del Gobierno es, sin lugar a dudas, que tiene un proyecto, un modelo que queda en evidencia a través de sus acciones. Está expuesto. Para recibir críticas y para concitar adhesiones. Se echan de menos por momentos algunos de los criterios de pluralidad, participación y transparencia que le dieron sentido y permitieron consolidar un proyecto que se estrecha por el solo hecho de designarlo como “kirchnerista”. Por eso, el oficialismo tampoco está exento del riesgo que significa apostar, a cualquier precio, por alianzas destinadas sólo a mantener el caudal electoral o a mejorar las encuestas. Son efímeras si no sirven para consolidar un proyecto político que profundice los cambios estructurales.

lunes, 9 de agosto de 2010

"Mi trabajo es poner y sacar presidentes"

Miradas al Sur 8/8/2010

Por Eduardo Anguita

La senadora santafesina Roxana Latorre aclara que es peronista y no kirchnerista. No se fue voluntariamente del bloque de dos legisladores que compartía con su jefe, Carlos Reutemann. El corredor la expulsó hace un año y Latorre quedó en solitario. No apoyó por entonces el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Sin embargo, a la luz de lo que se conoce de Papel Prensa y de otras historias que salen a la luz, la senadora santafesina ve con buenos ojos el camino que hoy transita la comunicación. Me lo dijo días pasados en una entrevista radial. Y agregó que “no puede ser que Héctor Magnetto diga: mi trabajo es sacar y poner presidentes”. Es difícil conocer el vínculo que algunos dirigentes políticos pudieran tener –de modo directo o indirecto– con el gran hacedor. Lo cierto es que, como en el caso de Latorre, el día que no alinean su agenda y sus posiciones a las de Magnetto, la ira de Dios –como se hace llamar el CEO de Clarín– estalla en las páginas del diario y los zócalos de TN o las noticias de Radio Mitre. La senadora dijo que no apoyaría la movida del 82% móvil porque era una propuesta irresponsable. Bastó para que los medios del grupo la castigaran.

La frase que le adjudican a Magnetto es tan ingeniosa como pasada de moda. La reunión del martes pasado convertida en acontecimiento público es un gesto de impotencia y no el rugido del león jefe de la manada que advierte y atemoriza al resto de los congéneres sobre quién manda. Hasta ahora, justamente, la gran habilidad del CEO era operar en silencio y en las sombras. Magnetto jugó un papel muy activo en la salida anticipada de Raúl Alfonsín. Clarín castigó muy duro al radical que dejó el gobierno el 8 de julio de 1989, cinco meses antes de lo establecido por mandato constitucional. La asunción anticipada de Carlos Menem fue celebrada por Clarín y Magnetto en persona operó con el polifuncional Roberto Dromi, la entrega de Canal 13 por una cifra muy delgada. El romance con el riojano duró bastante pero empezó a tambalear cuando el multimedios, que venía cableando el país para dar televisión paga, quería a toda costa incorporar telefonía a su red. La negativa del menemismo a las pretensiones de Magnetto tenían nombre y apellido: Telecom y Telefónica.

Fue entonces que un equipo de sociólogos y analistas de discurso, bajo la brillante conducción de Eliseo Verón, tuvo a cargo la búsqueda de una fórmula que pudiera competir –o al menos dañar– la carrera de Menem por el segundo mandato. Cuentan que después de varias encuestas y estudios de opinión pública, los dos nombres que salían con chances eran Carlos Chacho Álvarez y José Octavio Bordón. Magnetto quiso saber quién de los dos era mejor para encabezar la fórmula y le dijeron que eso no surgía con claridad de las indagaciones. “Sería bueno que fueran a internas abiertas”, parece que sugirió el CEO. Por coincidencia divina o por habilidad operativa, en el verano de 1995, el llamado Frente Para un País Solidario celebró internas abiertas y la fórmula Bordón-Álvarez se presentó el 14 de mayo de ese año como sparring del riojano. Pocos meses después, el 28 de agosto, cuando se cumplían 50 años de la salida del primer diario Clarín, el gran ausente de la megafiesta del monopolio fue Menem. Empezaban las investigaciones sobre el contrabando de armas y la campaña lenta y persistente del monopolio contra el riojano.

Después de eso, Magnetto se ufanó de haber estado siempre en la decisión de quién sería el nuevo presidente. Incluso hasta con Néstor Kirchner, porque dicen que le dio la venia a su amigo Eduardo Duhalde para que –habiendo declinado Carlos Reutemann y José De la Sota– apostara al santacruceño. Luego llegó la candidatura de Cristina Fernández y empezaban a dividirse las aguas. Pocos reparan en la tapa de Clarín del 28 de octubre de 2007, cuando decía que “había clima de segunda vuelta”. Era el prólogo de las campañas para limar y controlar el enorme consenso logrado por el kirchnerismo que lo ponía a las puertas de contar con un poder político capaz de evitar los constantes consejos de Magnetto.

Ahora, a pocos días de celebrar los 65 años de la salida del primer ejemplar de Clarín, Magnetto puso de rodillas a varios referentes del peronismo opositor. Ahora, más que para influenciar en los próximos comicios, la foto sirve para tratar de mostrar fortaleza interna. El rugido del león puede servir para que otros leones jóvenes del grupo sepan que todavía es el tiempo del jefe de la manada. Es un beneficio demasiado módico para quien enfrentará citaciones judiciales por graves delitos, sobre todo por el papel que jugó con la apropiación de Papel Prensa.

Magnetto, el gran patrón de la oposición

Miradas al Sur. 8/8/2010
Por Daniel Cecchini

En los últimos diez días, lo que era un secreto a voces salió a la luz con la potencia de lo innegable: la agenda y las candidaturas de gran parte de la oposición política se resuelven en las sedes de las grandes corporaciones e, incluso, en la intimidad de las casas de sus hombres más poderosos. La reunión que convocó a Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Felipe Solá, Francisco De Narváez y Mauricio Macri en uno de los departamentos de Héctor Magnetto no llegó a la obscenidad de la foto que, una semana antes, había mostrado a los 12 variopintos apóstoles en el predio de la Rural, pero reveló sin medias tintas quién maneja los hilos de la pelea contra el kirchnerismo con vistas a las elecciones del año próximo.

Miradas al Sur pudo saber que no era la primera vez que estos cuatro dirigentes del peronismo disidente y el jefe de Gobierno porteño se reunían –hasta entonces en secreto– convocados por el CEO de Clarín, y que el tema central del encuentro del martes fue comenzar a definir la candidatura del sector. Al día siguiente, Magnetto volvió a asumir el papel de líder opositor durante el almuerzo realizado en la Unión Industrial Argentina, donde compartió la mesa con los principales dirigentes de esa entidad y de la poderosa Asociación Empresaria Argentina, que le responde. Allí, el jefe del multimedios trató de mostrar un frente empresario parado en la vereda de enfrente del Gobierno para reclamar una “seguridad jurídica” que, para los grupos económicos más concentrados, significa lo mismo que las “retenciones cero” que reclaman el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, y su comparsa campestre: todo para mí, nada para vos.

Una noche en la Recoleta. La filtración a la prensa de la comida del martes a la noche en el departamento que Magnetto tiene en Alvear y Cerrito, lindero con la Embajada de Brasil, fue deliberada. No se debió a un descuido de los participantes, sino que tuvo una clara intención: mostrar al CEO de Clarín por encima de las principales cabezas de la oposición política, oficiando de estratega y, también, de mediador entre ellos. “Esas reuniones son una rutina, sólo que ahora las quieren mostrar. Estos mismos dirigentes también se han reunido con José Aranda (miembro del directorio del monopolio). Son socios políticos de Clarín. Y Macri, aunque no pertenece al peronismo federal, es parte de las reuniones desde siempre”, dijo a Miradas al Sur un dirigente de ese espacio que pidió reserva de su nombre. “El problema es que no tienen candidato y están preocupados por eso. Se les cayó Reutemann; Solá es imposible que llegue y lo mismo pasa con Duhalde. En las cuentas que hacen, hoy ven que la disputa está entre alguno de los Kirchner y Alfonsín. Y piensan que con la economía en crecimiento las posibilidades de que ganen los Kirchner son muy grandes”, agregó.

“La reunión del martes tuvo una agenda bien definida –confirmó a Miradas al Sur un hombre de confianza de Felipe Solá–”. Primero que nada querían definir de una vez por todas si Reutemann, que era el candidato que todos querían, iba a ir o no. Eso ya está, no va a ser. El otro tema que se discutió fue si les convenía dar la pelea en una interna del PJ o por afuera, y la opinión que predominó fue la de competir por afuera. Macri, por ahora, quedó afuera de todo. No va a participar de una interna dentro del peronismo federal”. Avanzada la noche, Eduardo Duhalde llegó a tirar un esbozo de equipo de gobierno en caso de ser candidato: “(Roberto) Lavagna sería jefe de gabinete y Jorge Sarghini (diputado duhaldista), ministro de Economía. El nombre de Lavagna sería una garantía para la UIA, donde es muy respetado”, dijo a Miradas al Sur una fuente del duhaldismo.

Cuestión de números. Los comensales del martes a la noche no dejaron de repasar las encuestas, que en los últimos tiempos vienen mostrando un escenario bastante complicado para la oposición en general y, particularmente, para el peronismo disidente. El último sondeo de Enrique Zuleta Puceiro señala que el 47 por ciento de los consultados opina que en 2011 ganará el oficialismo, en tanto que sólo el 31 por ciento piensa que podría ganar un candidato opositor. Pero el dato más relevante es otro: el 57 por ciento cree que a la oposición le falta capacidad para gobernar. El diagnóstico de Ipsos Mora y Araujo va en el mismo sentido: “La consolidación de la recuperación oficialista parece impulsada por la mejora en las expectativas económicas y el vacío de liderazgo de la oposición. El sostenido aumento de la aprobación pública del desempeño presidencial es concomitante con la caída en las expectativa negativas sobre el país y sobre la situación económica. Asimismo, el fortalecimiento del posicionamiento oficialista coincide con la persistente falta de liderazgo en la oposición”, dice. Y agrega: “Un tercio de la opinión pública no identifica a ningún dirigente como líder de la oposición y los dos tercios restantes dividen sus adhesiones de manera extremadamente pareja”. En otras palabras, cualquier candidato del oficialismo –Cristina o Néstor Kirchner– podría ganar en primera vuelta y, en caso de no lograrlo, podría hacerlo en el ballottage.Esta falta de liderazgos claros en la oposición habría sido una de las razones por las cuales Magnetto decidió salir de las sombras y mostrarse como el gran armador. Y la razón última de la filtración de la reunión a la prensa, una jugada que no cayó bien entre los otros participantes del encuentro. Quien más mostró su desagrado fue Felipe Solá: “Resulta que ahora tengo que explicar por qué voy a cenar con Magnetto. No voy a pisar el palito de la inquisición que divide entre buenos y malos. Es ofensivo que piensen que recibo instrucciones porque insultan mi inteligencia. A mí no me mandonea nadie”, se defendió y después –como si se tratara de señalar a algún compañerito de escuela ante la maestra– dijo que Magnetto no sólo se había reunido con ellos, sino también con Ricardo Alfonsín.

El gran dinosaurio. La jugada de Magnetto tuvo como efecto secundario desplazar del centro de la escena opositora a Hugo Biolcati, un lugar que había ganado a caballo de la exposición de la Rural. El armado de la foto de los 12 apóstoles tuvo, para algunos ojos complacientes, el efecto de mostrarlo en una posición de liderazgo, que quedó rápidamente desdibujada después de la precariedad del discurso inaugural. La falta de autocrítica y las reiteradas alusiones al país del Centenario – granero del mundo– como si se tratara del paraíso perdido, no cayeron bien entre los industriales y provocaron preocupación en muchos de los dirigentes políticos que lo acompañaron en la movida ruralista.Además de ignorar que las desigualdades sociales y la distribución de la riqueza del país del Centenario eran abismalmente mayores que las actuales, a la hora de repartir culpas por los graves problemas de desarrollo de la Argentina negó lo evidente: que fue la institución que él comanda –con sus socios políticos y militares– la responsable principal de haber aplicado un modelo destinado al fracaso. Fue más lejos aún, en la tergiversación de la historia, cuando comparó a la Argentina con otros países que estaban en la misma posición agroexportadora a comienzos del siglo pasado. Omitió decir que el modelo argentino no pudo desarrollarse hacia la modernidad por la resistencia de la Sociedad Rural a distribuir parte de la tierra entre los inmigrantes, como sí lo hicieron Australia y Canadá y eso fue la base de su desarrollo.

Así las cosas, si algo hay que agradecerle a Magnetto –y también a Biolcati– es haber contribuido, en estos últimos días, a clarificar el tablero político de la Argentina: ya se sabe quiénes manejan los hilos de gran parte de eso que hoy los grandes medios llaman “la oposición”.

Informes: Demián Verduga y Gabriel Bencivengo

lunes, 2 de agosto de 2010

El dinosaurio de la soja

Miradas al sur 1-8-2010
Por Natalia Coronel

Tengo puntos en común porque vengo del sector agropecuario, me crié en el campo”, contesta el diputado salteño Alfredo Olmedo cuando Miradas al Sur le pregunta sobre su relación con la Sociedad Rural.

Su padre es quien hace poco menos de cinco años se convirtió en el nuevo “rey de la soja”, con 110 mil hectáreas (dedicadas casi en su totalidad a la oleaginosa) y tres aviones, desplazando así al empresario sojero Gustavo Grobocopatel.

Pero Olmedo hijo no se queda atrás. Además de ser uno de los tres herederos del mayor productor de soja del país, tiene más de 1.100 hectáreas de olivares en La Rioja con más de 3.000 kilómetros de riego por goteo y un acuerdo comercial con la olivícola Nucete. También arrienda cerca de 30.000 hectáreas para producir soja y es el representante exclusivo de la firma Isuzu para llevar camiones y camionetas a Salta.Quizás la mención del rejunte de sus bienes explique mejor la relación del actual diputado salteño con los miembros de la Sociedad Rural.

“En la Argentina hay que hacer política de Estado a favor de todos aquellos sectores que produzcan dignidad, riqueza, trabajo y engrandecimiento para la patria, como lo hace el campo. Para eso hay que eliminar paulatinamente las retenciones”, sostiene el salteño defendiendo la postura del campo.

Además, en el último tiempo, el legislador tomó notoriedad por algunas de sus frases más controvertidas, sobre todo, aquellas contra el matrimonio entre personas del mismo sexo. “Tengo la cola cerrada y la mente abierta”, argumentó al votar en contra.
En relación a la causa de las escuchas ilegales en la que se encuentra procesado Mauricio Macri, sentenció que “es un tema menor maximizado por el Gobierno para tapar hechos de corrupción”.

Como no podía ser de otra manera, Olmedo también salió al cruce de la legalización del aborto. “Una mujer violada no deja de ser madre primero y, si aborta, pierde esa capacidad. Además es mejor ser violada que matar a un hijo”, aseguró con ligereza y fiel a su estilo.

“La base de la sociedad es la familia, por eso me opongo al matrimonio gay, al aborto y al divorcio”, resumió el polémico salteño, a pesar de ser él mismo un hombre divorciado.

Bienvenidos al país real

Por Eduardo Anguita


La Argentina, al menos para bastantes argentinos, deja mucho que desear. Lo difícil de descifrar son los motivos que llevan a afirmar que hay mucha insatisfacción y que esa insatisfacción es difusa, que se dispara de modo indiscriminado contra el país como contra el Gobierno. Eso sí, cuando se trata de poner sobre la mesa argumentos o datos, muchos formadores de opinión ocultan o falsean información. El más suculento de esta semana es el silencio completo de los grandes medios sobre una encuesta de Manuel Mora y Araujo que afirma, sin ambigüedades, que Néstor Kirchner encabeza la intención de voto de los argentinos. Pero hay dos datos más, uno es que gana también en segunda vuelta y el otro es que lo anunció en plena Sociedad Rural.
Hace pocos días se recordaba La noche de los bastones largos, cuando el onganiato se cargó la autonomía universitaria, allá por 1966, y provocó la fuga masiva de investigadores y académicos formados con recursos argentinos y que sumaron su sabiduría a empresas o universidades norteamericanas y europeas. Hoy, no sólo sigue en pie la UBA sino que hay universidades públicas en los principales centros urbanos del Gran Buenos Aires. Alrededor de setecientos científicos están repatriados. El Ministerio de Ciencia y Técnica tiene el programa Raíces para ayudar a los que quieren volver. La única salida es Ezeiza, se dijo durante muchos años. Y muy pocos se animaban a rebatir al que lo disparara en la cola del banco o del súper. Las ilusiones se cultivaban en los consulados de Italia o España. Un pasaporte europeo o la green card norteamericana tenían el sabor del elixir. Ahora nos enteramos que las empresas españolas tienen de salvavidas a sus filiales de este lado del Atlántico.
El viernes dialogué extensamente con Mirta Iriondo, directora general de Planificación Industrial del Ministerio de Defensa. Estudió Física Teórica y tiene estudios de post grado en Matemáticas e Ingeniería Física. Se formó en Suecia y volvió a la Argentina en los noventa. Le dieron un trabajo en la Escuela de Aviación Militar de Córdoba, su provincia natal. Lo que me dijo la doctora Iriondo, que yo desconocía, es que había conocido fugazmente ese lugar en 1976. Ella estaba en Buenos Aires, la secuestró un grupo de tareas y la llevó al centro clandestino El Vesubio. Luego la subieron, vendada y esposada, a un avión y la trasladaron a Córdoba. Pispeó por debajo de la venda y supo que estaba en esa Escuela de Aviación. Luego la subieron a un auto y a los 20 minutos la alojaron en La Perla, uno de los campos de concentración más feroces de la dictadura. Ella supo perfectamente dónde la llevaban. Tenía algo más de 20 años. Sobrevivió a La Perla.
–Me impactó mucho cuando fui por primera vez a trabajar a esa Escuela.
Ya era una científica hecha y derecha. Y no sólo no renegaba de su pasado sino que no dejó de reunirse con otros sobrevivientes y testificar.
–Era en pleno menemismo.
Por entonces, la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba cerraba y Carlos Menem se la entregaba a la transnacional Lockheed Martin. Quise saber cuándo se había incorporado al Ministerio de Defensa.
–Conocí a Nilda Garré el 24 de marzo de 2007, en La Perla.
Ese día, lluvioso, Néstor Kirchner habló al país desde ese campo de concentración. Fue frontal con Alfredo Bisordi, el entonces presidente de la Cámara de Casación Penal y figura clave para sabotear los juicios por delitos aberrantes. En ese contexto, tan contradictorio para quien no entienda las convicciones profundas que pueden mover a una científica militante, Mirta se sumó a la tarea de la Defensa. Desde entonces, menos académicos y más militares.
–Con algunos me llevo bien y con otros muy mal.
Nunca dejó de testimoniar contra los genocidas. En estos últimos años –y especialmente en los últimos dos meses– estos criminales desfilan ante tribunales. Bisordi ya no está en la Justicia. Luciano Menéndez y Jorge Videla están sentados en Córdoba por algunos de los tantos crímenes que cometieron. Y no hay rosas sin espinas. La página web de los presos políticos de Argentina sacó una lista de quienes, de modo valiente, van a dar su testimonio a este juicio.
“Conozca nombres de terroristas y sus lugares de residencia: Pueden ser sus vecinos, profesores, arrimarse a Ud. como amigos… Ellos conviven entre nosotros…” A continuación dan los nombres de 88 de ellos, acompañados de la dirección de su vivienda o, al menos, del barrio donde viven.
Pese a que hay muchos que quieren meter miedo, Iriondo, con su historia encima, se ocupa de su tarea.
–Lo primero es cómo utilizamos los escasos recursos para la Defensa. El desarrollo tecnológico te permite tener soberanía, porque dejás de depender del exterior. El mayor ejemplo es el Invap, una empresa nacional y del Estado (de Río Negro) que desarrolla radares, que nos permite avanzar en un prototipo de un radar fijo para el Ejército. O comprás afuera o empezás a desarrollar algunos proyectos en el país, bajando costos y teniendo mayor soberanía.
Iriondo carga su historia. En esa historia, sin dudas, hay claves para entender por qué elige la vida y la soberanía.
La política cruda. “Los logros argentinos están por debajo del potencial”, se escucha a menudo. Claro. Pero, ¿desde dónde miramos ese potencial? ¿Cuáles son las corrientes políticas, culturales y sociales que se mueven para desarrollar ese potencial? ¿Cuáles son los intereses corporativos que están horrorizados ante esa perspectiva y que ni siquiera se animan a disimularlo?
Esta semana, última de julio, brinda al observador datos muy elocuentes. Algunos sujetos a la pasión de la identidad y la interpretación. Otros, demasiado mensurables.
Vamos a los primeros. La foto de los 12 apóstoles en la Sociedad Rural pidiendo retenciones cero es una confesión. El primero a la izquierda ¡horror, la izquierda! es Joaquín Morales Solá, que no sabe casi nada de granos pero lo subieron a la foto seguramente porque Mariano Grondona –sojero en serio– no llegaba a tiempo. El último es Alfredo Olmedo, un ilustre desconocido que llegó a ser diputado nacional por Salta con una campaña a favor del servicio militar obligatorio. Se ganó el podio en el selecto grupo de los 12 por tener 110.000 hectáreas de soja en Salta, Santiago del Estero, La Rioja y Formosa. Encabeza el ranking en materia de latifundistas. El que tomó la voz cantante para lanzar la cruzada fue Daniel Sabsay, un radical atildado, que oficia al mismo tiempo de conciencia cívica de la Constitución y de militante por la preservación del medio ambiente. Sabsay quiere que el 24 de agosto se caigan las retenciones. Sueña con un país que se prive de los recursos para financiar buena parte de las políticas redistributivas. No dijo una sola palabra de las consecuencias: sería tan rentable sembrar soja que Monsanto tendría muchos más clientes. Eso sí, Sabsay de medio ambiente y glifosato no dice ni media palabra.
Hubo otra foto. De una estética menos pituca. Porque las camperas negras de Néstor Kirchner, Hugo Moyano, Emilio Pérsico y Amado Boudou fueron para rememorar el luto de la muerte de Evita. Ahí Kirchner habló de llegar al 50 y 50, como suele decirse para graficar que la mitad de la renta vaya a los asalariados y la otra para los empresarios. Y esa foto del lunes fue el prólogo de los anuncios de aumentos a los jubilados y el sorpresivo incremento de la asignación por hijo del orden del 22 por ciento que llega a 3.700.000 beneficiarios. Esta semana próxima, la apuesta redistributiva irá a elevar el piso del salario mínimo vital y móvil posiblemente a 1.800 pesos.
El gran dilema no se resuelve en abstracciones o melancolías sino en la relación de fuerzas de los dos proyectos que expresan estas dos fotos. Los intereses sojeros apostaron sencillamente porque las retenciones a esa oleaginosa representa 6.000 millones de dólares este año, que van al erario público y sirve para financiar políticas sociales. Atrás de la soja se sentó buena parte del arco opositor, con el soporte expreso de La Nación y Clarín, más los medios audiovisuales con mayores audiencias. Amén de la bendición de la Conferencia Episcopal.
La encuesta de la discordia. Mora y Araujo y Asociados fue parte del soporte académico de la rebelión sojera de 2008. Pero el jueves, dos días después de la foto de los 12 apóstoles, presentó el estudio de opinión pública que silenciaron Clarín y La Nación. Concretamente dice que el 42 por ciento de los consultados aprueba la gestión de Cristina Kirchner. La síntesis conceptual del estudio empieza así: “El oficialismo ha consolidado su recuperación ante la opinión pública impulsado por la mejora en las expectativas económicas de la población y por el vacío de liderazgo en la oposición. Esta recuperación posiciona a Néstor Kirchner como candidato potencialmente más votado en una primera vuelta presidencial y, aunque condenado a competir en una segunda vuelta, también como triunfador en la mayoría de los escenarios de ballotage”. Los dos diarios accionistas de Papel Prensa y promotores de las ferias sojeras decidieron dejar en la clandestinidad a quien, junto con Felipe Noguera, es uno de los consultores de cabecera de la Sociedad Rural Argentina.

Gula

Página 12 1-8-2010

Por Sandra Russo

“Los gobiernos pasan, son un mero episodio, pero la tierra permanece.” Tal el sustrato del discurso del liderazgo opositor más consolidado y visible hasta el momento. El mechón rebelde de Biolcati, que flameaba mientras al anochecer él leía su pieza oratoria y política, colaboraba en la pantalla, tan colocada en el primer plano, para ubicarlo en ese papel. Un papel, según definió, histórico: él, el más poderoso del núcleo duro opositor, viene a ser el heredero de las otras grandes luchas que libró la Sociedad Rural Argentina.

¿Qué luchas libró la Sociedad Rural Argentina? Todas y cada una, contra el pueblo. Todas y cada una, para sí. ¿Cómo llegamos a esta escena, en la que casi todos los dirigentes políticos opositores se arrastran a los pies de la gran corporación? Estaban allí, escuchando los insultos a la política. ¿Qué hacían Duhalde y Chiche escuchando que los pobres son la basura que genera la política para rejuntar votos, esa escoria que si es explotada por alguien, es por la política? Digo que es la clase política que se arrastra a los pies de la corporación, porque para alinearse ahí hace falta tragarse el sapo completo de la antipolítica. Ese sujeto histórico que dice representar Biolcati es el antipolítico por excelencia. Lo único que florece a su alrededor es servilismo y entrega.

Ese sujeto histórico embrionó en los financistas de la Campaña del Desierto. El país del que hablan no tiene pasado: lo fundaron ellos cuando les entregaron las tierras ya liberadas de indios de los que no hace ni falta acordarse, puesto que confirmó ayer, nosotros bajamos de los barcos. El embrión de ese país fue un pacto entre ricos y militares. Fue el Roca militar el primer político que aceptaron. Están acostumbrados a que les hagan esa clase de favores, y a que los pactos con los políticos sean de esa especie: con los políticos jugando para ellos y un territorio inmenso para ser sus dueños.

Los gobiernos pasan, la tierra queda. Ellos creen que son la tierra. Los dueños de las tierras se identifican con su propiedad privada, y es así en todo, claro, ellos son los que han tenido el poder durante casi toda nuestra historia. Todas las luchas populares de estos doscientos años se libraron contra los intereses que representan Biolcati y su Mesa de Enlace. El discurso de ayer lo consagra también para eso: es el que tiene la estancia más larga.

Si la política tiene sentido para millones de argentinos, ciudadanos, militantes, dirigentes, es precisamente para que gente como Biolcati tenga menos poder. Ellos no quieren ser sectores que pugnen con los otros, como en cualquier democracia. Quieren ser lo que han sido siempre, menos en los gobiernos peronistas: los que tutelan que lo mejor para todos, ese abstracto invocado por los políticos, siempre sea lo que les convenga a ellos. No quieren entrar en discusión. Desde el 2008 que se niegan a bajarse del caballo del dueño. No quieren negociar. No saben ser una parte. Siempre han hablado en nombre de la Patria, incluso cuando cobijaron a los asesinos o cuando eran amigos de Menem. Todos pasaron, la tierra queda. La tierra no son ellos, la Patria no son ellos. Tarde o temprano tendrán que darse cuenta.

Y si se preparan para una más de sus grandes luchas, Biolcati será el verdadero comandante. Tiene el carácter, la gula y el impudor que suelen enamorar a la derecha golpista argentina.

Duhalde en la Rural

Página 12. 1-8-2010
Por José Pablo Feinmann

La vida (ha escrito Héctor Tizón) no se mide en años, sino en asombros. Dios nos conserve entonces a la Sociedad Rural y al señor Biolcati. Ayer nos han entregado asombros casi como para aspirar a la inmortalidad. El señor Biolcati le ha robado el discurso a la izquierda. Esa pregunta que tanto se ha formulado en relación con el kirchnerismo (¿hay algo a su izquierda?) ha perdido vigencia. Ha sido ampliamente respondida. Su formulación ha perdido sentido. A la izquierda del kirchnerismo está la Sociedad Rural. Ni el Proyecto Sur ni el PO. Sería difícil ver a sus representantes tan preocupados, casi en estado de lamento continuo, conteniendo lágrimas de dolor e indignación, como se lo vio al veterano trosco Hugo Biolcati en el atril de la Rural. Ahí pronunció un discurso bien escrito (vaya a saber qué pluma al servicio de la patria se encargó de esa tarea, pero si la patria, que es el campo, llama, hay que acudir) pero plagado de mentiras asombrosas. Son tan intensos los asombros que esas mentiras han despertado en nosotros que –como dijimos– si la vida se mide por ellos tenemos años por delante. Sé que todos vamos a andar escribiendo de esto. Pero hay que comprender: pocas veces se ofreció a la ciudadanía un dislate tan profundo. Primero) Mayo se hizo por y para el campo. No en vano Moreno escribió la Representación de los hacendados, esa apología del librecambio para posibilitar los negocios con Inglaterra. El “otro” Moreno –el que tanto entusiasma a los nacional populares– no existe para Biolcati. Además, cada día se prueba con más certidumbre que el Plan de Operaciones es apócrifo. ¿Qué queda, entonces, de la gesta de Mayo? El librecambio con Inglaterra. Segundo) El campo fue creciendo y muy pronto se vio que era la fuente principal de recursos que tenía el país. José Hernández (no citado por Biolcati) habrá de decirlo: “Vale tanto un vellón de oveja como una máquina fabricada en Liverpool” (cito de memoria). Se llega así al glorioso Primer Centenario. ¡Que se sigue honrando en la Sociedad Rural! Eramos el “granero del mundo”. El primer país exportador de América latina. Lugones escribía su Oda a los ganados y las mieses: “Allá la vaca fértil como el campo/ su sustancia elabora/ en el músculo, en la ubre y en la pella,/ con una grave plenitud geórgica/ Si anda, parece que en su marcha pende/ el talego del rico, si reposa/ su aspecto familiar de cofre tosco/ es la seguridad del pobre./ La honda paz de los campos en su ser vegeta” (Ver: Odas seculares). Así, Biolcati fija el momento esencial de la grandeza argentina en el primer centenario. Ese centenario que fue la fiesta de ellos. La fiesta ajena. La fiesta de la oligarquía y la celebración de la inextinguible riqueza del campo, del granero del mundo. Pero luego el país empieza a extraviarse. Uno cree que Biolcati va a empezar a ladrar contra el peronismo, según es habitual. ¡Pero no! ¿Cómo va a hacerlo si ahí, a pocos metros está sentado don Eduardo Duhalde? Don Eduardo y su Chiche: ahí están. En la fiesta de la Sociedad Rural, entidad que tan bien se llevó siempre con el peronismo. (Y todavía mejor con el gaucho Menem, que les dio todo lo que le pidieron y más.)

Que esté Duhalde es serio. Que esté Macri no importa. Que esté la trajinada Mesa de Enlace tampoco. Al señor Buzzi –uno conjetura– en cualquier momento sus bases se lo comen, cansadas de ir detrás de los proyectos de los poderosos, cansadas –como dice un amigo que suele utilizar un lenguaje algo directo, que desapruebo– de ser usadas “de forros” por los grandes terratenientes. Pero está Duhalde. Sigamos –por ahora– con Biolcati. Lo que dice a continuación es tan asombroso que tal vez nos conceda la eternidad de tanto que lo es. Porque si la vida se mide en asombros, el que Biolcati nos dio cuando dijo que la culpa de la desgracia argentina la tenían los golpes de Estado que habían derrocado a gobiernos constitucionales fue la joya de la jornada. ¿En serio, señor Biolcati? ¿Fueron los golpes militares los que arruinaron la prosperidad y el crecimiento argentinos? Pero si todos esos golpes contaron no sólo con el apoyo de la Sociedad Rural, sino que algunos se planearon bajo el calor de sus lujosas residencias. Caramba, ¿hasta dónde es posible mentir? Este es un tema teórico: ¿cómo es posible mentir hasta un límite ya lindante con el delirio? ¿Cómo alguien puede decir tan abiertamente algo totalmente contrario a la facticidad de la historia, fácilmente refutable con cualquier diario de cualquier época cercana a un golpe de Estado? ¿Con qué se cuenta para algo así? ¿Con la mala memoria de la gente? ¿Con su estupidez? ¿Con sus intereses? ¿Con su mezquindad? ¿Con la certeza de que la mentira no importa en la política si sirve para acumular poder? “Mil repeticiones hacen una verdad.” “Mientan, siempre algo queda.” Es posible. ¿Pero tanto? ¿A quién le habla Biolcati? ¿A qué idiotaje insalvable cree que se dirige? Ni Morales Solá le va a creer algo así. Pero eso no importa. No tiene que creerlo. Tiene que confirmarlo. Lo que crea es secundario. Lo que importa es que hoy diga que es verdad. Dentro de todo, en algún punto hasta es tranquilizante que Biolcati afirme eso. Reniega de los golpes de Estado. Los está descartando para el presente. No olvidemos que con Grondona –en televisión– planeaban un golpe a cara descubierta y entre risitas cómplices. Estos muchachos.

Pero la cumbre de la impostura, de la impúdica patraña, llegó con la preocupación –acaso conmovedora por lo que conlleva de autocrítica, ¿o no?– por los pobres. La Sociedad Rural ha incurrido en la “opción por los pobres” tal como algunos maltratados representantes del sacerdocio católico. Biolcati habló del hambre, de la pobreza, de la exclusión. Notable: ellos fueron los que crearon el hambre durante la fiesta de los noventa. Ellos y los altos financistas y ese imperdonable Partido Justicialista y ese sindicalismo de traidores a sus bases que se hincaron ante Menem, que se vendieron, que dijeron sí a todo. Biolcati, con la convicción de un sindicalista combativo, denunció el hambre que arrasa el país. Se puso a la izquierda de todo y de todos. Quienes quieren ocupar esa franja deberán denunciar esta impostura. Hay que decirlo claro: quienes crearon a los hambrientos por su sed infinita de ganancias no tienen derecho a hablar del hambre.

Pero ahí estaba Duhalde. También Macri, pero no importa. Es un perdedor. También De Narváez, pero no importa: es un ET. Pero Duhalde sí, él importa. Es en el peronismo donde las batallas se van a librar. Nadie puede gobernar (hoy, todavía al menos) este país sin el apoyo del aparato peronista. Duhalde controla una buena parte. ¿Quién es Duhalde? Es un político que fue al acto de la Sociedad Rural. Alguien que sorprendió a todos hablando amablemente de los militares desaparecedores y pidiendo se les conceda la libertad. O que cesen los juicios. Alguien que presentó el libro de Alberto “Tata” Yofre (el último: el que festeja la represión clandestina que Perón ejerció sobre la Tendencia durante su oscuro y, en efecto, clandestino tercer gobierno). Yofre es, también, ese autor que lee Alfredo Astiz, que se presenta con su libro en las audiencias y lo pone a la vista de todos: “Señores, yo leo esto”. Acaso Duhalde lo ponga de ministro del Interior o le restituya el puesto de jefe de la SIDE que tuvo con Menem. Esto es más posible. En suma, toda la llamada “oposición” tiene su verdadera fuerza, no en los medios, no en la Sociedad Rural, no en esos patéticos políticos que ponen la cara por ella, sino en el aparatismo duhaldista, parte importante del aparatismo peronista. La otra parte del aparato la tiene Néstor Kirchner, que es un tigre para dar esas batallas. En suma, las elecciones de 2011 (al margen de las caras visibles que se presenten como “candidatos”) deberán elegir entre Kirchner o Duhalde